27 nov 2020 Publicado en: Tips & Tricks
¿Medio vino y medio qué?

Varios mitos circulan acerca de su origen, y también de su composición. Abrí bien los ojos: vas a conocer la verdad acerca del Medio y Medio.

Le cae simpático a los turistas, pero también tiene sus adeptos en el país. Frío, burbujeante, dulce, refrescante... El Medio y Medio no pierde la pelea con los espumosos. Por el contrario, se hace fuerte. Las bodegas le están poniendo más aprecio en la elaboración y les importa que la bebida recupere su buena reputación.

Cuenta la leyenda que el Medio y Medio fue creado por un mozo del Mercado del Puerto, donde se popularizó hacia fines del siglo XIX como mezcla de un vino espumante dulce y un blanco seco. La tradición se perpetuó durante el siglo XX y el Medio y Medio se abrió paso desde el puerto hacia las familias y pasó a ser una bebida consumida especialmente durante el verano, y un poco más intensamente durante las fiestas.

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Se habló de un espumante de tipo brut o extra brut mezclado con un vermut, un oporto, un moscato o un mistela. Hay otras versiones más locas, como la que nos contó que había escuchado la enóloga Valeria Chiola: "Le cortan al champagne al medio la fermentación y eso va destinado al medio y medio". Nada de todo eso es cierto.

La verdad es que el Medio y Medio es simplemente un vino endulzado y gasificado. Que el vino puede iniciarse en un solo varietal, o como un blend de dos o más variedades, es verdad. Puede ser blanco o rosado. El dulzor proviene del agregado de azúcar o edulcorante artificial, y es vital que mantenga el equilibrio gracias a la acidez del vino base para que no resulte empalagoso y difícil de tomar. Y las burbujas llegan al final, con la incorporación de CO2 antes del embotellado.

Cada enólogo toma la decisión de cuánto va de cada cosa. "No hay un protocolo, cada bodega tiene su receta y le pone su impronta para diferenciarse de las demás", expresó en una entrevista el enól. Fabián Terragni.

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Lo cierto es que con la llegada del verano, a todos nos llegan también las ganas de beber burbujas. Y esta opción, ideal para una tarde de pileta, un atardecer en el jardín o una noche de festejos, tiene sus ventajas: en primer término, una graduación acohólica un poco más baja que los espumosos tradicionales. La segunda: su relación de precio.

Debe beberse siempre a baja temperatura, como si fuese un espumoso, pero no se recomienda guardarlo. Por el tipo de gasificación, el período de vida recomendable es de no más de un año. 

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