20 jul 2020 Publicado en: Tips & Tricks
La conservación del vino

Lo que tenés que saber acerca de posición y temperaturas de una botella a la hora de ir armando tu propia bodeguita hogareña.

Si te estás convirtiendo en un enófilo y tu intención es aprovechar algunas oportunidades para adquirir una cantidad algo mayor de vinos que la que consumís habitualmente, o querés conservar algunas botellas para ocasiones especiales en el futuro, o simplemente disfrutar de armar tu propia selección de guarda, tenés que tener en cuenta que el almecenamiento juegue a favor y no en tu contra.

Posición

Lo primero, es que las botellas tienen que estar acostadas. El objetivo es que el líquido mantenga el corcho mojado, para evitar que éste se seque y penetre más aire a través de su porosidad natural que el deseado para lograr una micro oxigenación beneficiosa.

Ahora bien, existen otros tipos de cierre para botellas (corchos sintéticos, tapa a rosca, etc.) sobre los que hablaremos en próximas entradas, que no requieren que el vino esté en posición horizontal, aunque así se favorece el depósito en el costado de algunos sedimentos, y como también se sirve en esta posición, con un poco de esmero y cuidado es posible que ellos no pasen a la copa.

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Otra buena costumbre es colocar las botellas separadas unas de otras, para poder manipular una sin mover las demás. Esto también permite mantener un orden y visualizar con mayor facilidad cada etiqueta. Para eso te recomendamos que elijas un botellero modular, de manera que puedas ir ampliando el espacio de guarda a medida que va creciendo tu entusiasmo y la afición por tener tu propia cava.

Temperatura

La condición ideal para colocar una cava familiar es que sea en un lugar fresco y algo húmedo, y con la menor cantidad de luz posible. 

Por último, una recomendación para los vinos que se consumen fríos (rosados, blancos y espumosos): No se deben guardar en la heladera porque el frío prolongado y excesivo elimina parte de sus cualidades y matices. Bastará con ponerlos desde unas horas antes para que lleguen a la temperatura ideal. 

Si vas a utilizar un balde enfriador, lo mejor es poner mitad hielo y mitad agua fría, porque el agua distribuye el frío sobre el vidrio de manera más pareja y uniforme, ¡y mucho más rápida! Para una botella de 750 ml, quince minutos en un enfriador serán suficientes.

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Las cavas eléctricas son ideales para despreocuparse de todos estos procesos ya que poseen un termostato que mantiene la temperatura constante, e incluso están diseñadas con sectores de diferentes temperaturas para tintos y blancos. Con una de éstas, siempre tendrás tu vino favorito pronto para cualquier oportunidad.


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